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Hoy en día son indispensables y forman parte integrante de la cocina sana y creativa. Para su utilización basta saber dosificarlas y conocer sus posibilidades de utilización. Genéricamente son productos que se agregan a los alimentos para añadir aromas, gusto y sabor.
La mayoría de las especias, condimentos, hierbas y aderezos deben añadirse al final de las elaboraciones ya que cualquier condimento sometido a una prolongada cocción pierde todas sus características aromáticas, dejando un sabor casi imperceptible.
Por su naturaleza se clasifican en hierbas aromáticas, especias, semillas y aderezos y condimentos.
Las hierbas aromáticas, la mayoría provenientes de la cultura occidental, son aquellas plantas frescas o secas que utilizamos en la cocina. Cuando se presentan molidas y secas se pueden considerar genéricamente como especias.
Se deben emplear frescas, manteniéndolas en una jarra con agua, o envolviéndolas en un papel e introduciéndolas en una bolsa de plástico. Se secan colgándolas boja abajo alejadas de la luz y en un lugar seco.
La mayor parte de las especias provienen de los trópicos. Su conservación debe realizarse en lugares secos y guardados en recipientes herméticamente cerrados. Para conservar todo su aroma y siempre que sea posible deben adquirirse enteras o en grano, para rayarlas o molerlas en el momento de su utilización.
Los aderezos y condimentos se utilizan para intensificar los sabores de los alimentos. Son de naturaleza muy diversa por lo que no se puede generalizar en sus aplicaciones.
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