El vientre lleno, siquiera de heno.
En casa de este hombre, el que no trabaja, no come.
En casa llena, presto se quita la cena.
En el juego y en la mesa, el hablar pesa.
En enero, el agua se hiela en el puchero y la vieja en el lecho.
En esta vida caduca, el que no trabaja no manduca.
En estómago de villano, no cabe pavo.
En la ciencia divina, el ayunar es medicina.
En la mesa y en el juego se conoce al caballero.
En tiempo de higos, hay amigos.
En tiempo de melones, cortos los sermones.
En tiempo nevado, un ajo vale lo que un caballo.
En toda tierra de garbanzos, seis gansos y seis gansas son doce gansos.
En todas partes cuecen habas, y en la mía, calderadas.
Enero y febrero comen más que Madrid y Toledo.
Entre col y col, lechuga.
Entre dos que bien se quieren, con uno que coma basta.
Está como para comérselo.
Estar de rechupete.
Fe sin obras, comida de agua sola.
Fortuna y aceituna, a veces mucha, y a veces ninguna.
Freídle un huevo, que dos merece.
Fruta prohibida, más apetecida.
Frutos y amores, los primeros son los mejores.
Guarda qué comer y no guardes qué hacer.
Haceos de miel, y os comerán las moscas.
Hacerse la boca agua.
Hambre que espera hartura, poco dura.
Haréme albardán, y comeré de tu pan.
Harto ayuna quien mal come.
Hasta San Juan, toda hierba es pan.
Hay más días que longanizas.
Hay que echarle de comer aparte.
Helada en abril, hambre todo el año.
Hombre harto, no es comedor.
Junio, julio y agosto, ni col, ni mujer, ni mosto.
Jurado tiene la menta que al estómago nunca mienta.
La berenjena, para nada es buena.
La carne, en el techo; y el hambre, en el pecho.
La casada y la ensalada, dos bocados y dejalla.