La cereza, hermosa; y la guinda, asquerosa.
La esperanza es el pan del alma.
La frutilla de sartén, ¿a quién no le sabe bien?
La harina del diablo, toda se vuelve salvado.
La hogaza no embaraza.
La manzana podrida pierde a su compañía.
La mejor medicina, la buena cocina.
La mujer, rogada; y la olla, reposada.
La olla cogolluda, al costal ayuda.
La olla sin cebolla, es boda sin tamborín.
La patata, comida que no mata.
La pera no espera, más la manzana espera.
La perdiz, con el dedo en la nariz.
La pimienta es chica, y pica.
La pimienta escalienta.
La sal, cuanto sala tanto val.
La tierra de Jauja, donde se come, se bebe y no se trabaja.
La tierra negra buen pan lleva.
La uva tiene dos sabores divinos: como uva y como vino.
La vaca que no come con los bués, o comió antes o comerá después.
Las espinacas, cómelas a sacas.
Las migajas del fardel, a veces saben bien.
Las tejas viejas, la miel, eñeja.
Las truchas y las mentiras, cuanto mayores, tanto mejores.
Leche y pan, sopas serán.
Lentejas, comida de viejas.
Llegar a los anises.
Lo cocido, bien cocido, y lo asado, mal asado.
Lo que no como, no me hace mal al estómago.
Lo que no has de comer, déjalo correr.
Lo que no mata, engorda.
Lo que parte del colmillo, sale al carrillo.
Lo que sabe bien a la boca, sabe mal a la bolsa.
Los catalanes, de las piedras hacen panes.
Los duelos con pan son menos.
Mal de boca, peces coma.
Mal se cuece olla que no remece.
Maldita seas, ave; la pluma, más no la carne.
Manos duchas comen truchas.
Mañana ayunará Santana. A bien que no es hoy; que es mañana.