Más cura la dieta que la lanceta.
Más duro que la pata de Perico.
Más el ruido, a veces, que las nueces.
Más judíos hizo cristianos el tocino y el jamón que la Santa Inquisición.
Más mató la cena, que sanó Avicena.
Más vale agua de carne que carne de agua.
Más vale cáscara de camuesa que meollo de bellota.
Más vale la hartada que dos hambres.
Más vale la vaca en paz que pollos en agaz.
Más vale olla que bombolla.
Más vale pan solo en paz que pollos en agraz.
Más vale pan y ensalada que ver la procesión de las ánimas.
Más valen dos bocados de vaca que siete de patata.
Matar el gusanillo.
Menea la cola el can, no por ti, sino por el pan.
Menos mantel y más que comer.
Mete pan, Pedro, que el vino es tretrero.
Meter entre pecho y espalda.
Mi padre se llama hogaza, y yo me muero de hambre.
Miel sobre hojuelas.
Mientras comemos, qué buenos semos; cuando ayunamos, ¡qué mal andamos!
Morcilla cular, a muchos ofrecen y a pocos dan.
Mucho te quiero, perrito; pero pan, poquito.
Muchos a un pan, mal trato le dan.
Muchos hijos y poco pan, contento con afán.
Muere más gente por comer que por ir a la guerra.
Ni amigo reconciliado, ni asado recalentado.
Ni en la cama ni en la mesa es útil la vergüenza.
Ni harto, ni hambriento.
Ni pan hervido, ni mujer de otro marido.
Ni tu pan en tortas, ni tu vino en botas.
No aprovecha lo comido, sino lo digerido.
No comáis lamprea, que tiene la boca fea.
No comerse una rosca.
No da Dios pan sino a ero sembrado.
No es por el huevo, sino por el fuero.
No hagas barca del queso, ni del pan San Pedro.
No hay buena olla con agua sola.
No hay manjar que no empalague ni vicio que no enfade.
No hay tal caldo como el jugo de guijarro.